Siempre lo he dicho... tenemos la sensación que late en el pecho, pero cuando nace y cuando muere lo hace desde el estomago...justo en el centro.
Cuando llega, la palabra miedo se convierte en un paracaídas roto... tiras y tiras de la cuerda pero no se abre... y antes de que
te hayas estrellado contra el suelo, tocas con los pies, y te das cuenta de
que no pasa nada… y en ese momento ya no puedes emprender la huida volando... es entonces cuando empiezas a andar y alguien, sin más, te presta su mano.Así que no importa cuanto corramos.... hay un punto en
el que el amor quieras o no quieras te alcanza.
(FOTO, CRISTINA GUTIERREZ)