
Mis ojos como un banco de datos...
El dolor, simplificado, siempre deja su huella en la mirada.
Siempre deja en los ojos el rastro de que existió.
Y aguarda silencioso, sin necesitar palabras para entenderlo, allí donde pocos se atreven a mirar.
Dentro, mas allá de la fina capa que se esconde bajo la piel, mas allá del alma y el corazón...en las entrañas.
Solo en circunstancias extremas descubrimos quienes somos y de que estamos hechos.
Como el barro, te deshaces... te reconstruyes, te astillas... te agrietas y con tus propias manos te pules,
y refinas lo que la vida ha moldeado...
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